Conoce las principales diferencias entre el tequila blanco y cristalino y descubre a fondo las virtudes y beneficios de cada una de estas variedades.
Para entender y reconocer la magnitud e importancia del tequila es necesario descubrir, explorar y degustar cada una de las variedades que existen de este elixir. Y es que aunque la mayoría piensa que el tequila se clasifica únicamente en añejo y reposado, lo cierto es que existen dos clasificaciones más que han ganado cada vez más terreno durante los últimos años por sus sabores y aromas únicos: el tequila blanco y cristalino.
Si quieres explorar más sobre este destilado y su diversidad puedes conocer el mundo del tequila.
¿Qué es el tequila blanco y cristalino?
Antes de enlistar las diferencias entre tequila blanco y cristalino, es necesario dejar en claro las grandes características y peculiaridades que cada variante alberga así como los elementos que las han convertido en las favoritas de cada vez más personas.
El tequila blanco o plata es el tipo de destilado que se caracteriza, principalmente, por no pasar por la etapa o periodo de añejamiento o, en algunos casos, permanece no más de dos meses en barricas. A diferencia del resto de variedades, este tequila cobra vida luego del proceso de destilación, por lo que solo se ajustan sus notas así como su graduación de alcohol.
Sin embargo, también existen tequilas blancos que pueden permanecer un periodo sumamente corto en barricas con la finalidad de obtener ciertos detalles como una coloración más intensa o un carácter de agave.
Por este tipo de proceso, el tequila blanco destaca por poseer notas aromáticas, principalmente a agave cocido, así como una variedad de sabores cítricos, herbales y florales. De igual manera, alberga un aroma suave con acentos frutales. Finalmente, también se destaca por poseer un retrogusto persistente y agradable.
Si deseas comprender mejor cómo se obtiene cada una de estas características puedes descubrir cómo se hace el tequila y las etapas detrás de su producción.
Respecto al tequila cristalino, este no es considerado dentro de la clasificación principal del tequila debido a su diferencial proceso de fabricación. Por lo anterior, suele considerarse como un tequila añejo, debido a que pasa entre 2 a 12 meses en barrica, con cierta decoloración. Incluso, para un sector de la industria tequilera, es considerado como un tequila premium.
Aunque no existe una fecha o momento oficial que explique el “nacimiento” del tequila cristalino, diversas historias mencionan que este pudo haberse originado por accidente cuando un maestro tequilero buscaba crear su propio destilado a partir de la receta de su abuelo.
El tequila cristalino cuenta con un proceso de fabricación similar al resto de los otros tipos de tequila. Sin embargo, su principal diferencial cobra vida cuando es colocado, por muy poco tiempo, en el proceso de añejamiento. Lo anterior le brinda una serie de características especiales como una tonalidad ámbar así como otras propiedades únicas relacionadas con el contacto con la madera y las barricas utilizadas en la maduración del tequila.
Si quieres conocer más sobre este proceso puedes explorar el uso de barricas en el tequila.
Tras este proceso, el resultado, que puede considerarse como un tequila añejo, es sometido a un proceso de filtración a través de carbón activado en polvo con la finalidad de suprimir su color así las notas astringentes.
Finalmente, el tequila cristalino pasa a un filtro más de sedimentos de polipropileno, el cual retiene los sedimentos de carbón así como otras particularidades, dando vida a un tequila de características cristalinas.
Por todo el proceso anterior, los tequilas cristalinos son considerados una excelente opción para los nuevos paladares debido a su ligero y suave sabor. Y es que aunque esta variante cuente con notas similares a las de los añejos, el carbón activado, usado en su filtración, le otorga un carácter más liviano y de detalles frescos, herbales y cítricos.
3 maneras de diferenciar a un tequila blanco y uno cristalino
Conociendo lo anterior, es momento de conocer las principales diferencias entre tequila blanco y cristalino así como la mejor forma de disfrutar de cada uno.
Añejamiento y proceso de fabricación
Como mencionamos anteriormente, el tequila blanco, en la mayoría de casos, no pasa u omite el proceso de añejamiento, siendo el único tequila que deja fuera este paso en su proceso de fabricación. Caso contrario, el tequila cristalino permanece en barricas un breve tiempo, de entre 3 a 12 meses, para luego ser tratado mediante la filtración con carbón activado para “decolorarlo”.
Sabor y notas
Debido a la ausencia de la barrica en su composición, el tequila blanco cuenta con un carácter fresco, herbal y con toques cítricos y florales, libre de todo destello a madera. En tanto, el tequila cristalino se caracteriza por poseer notas más dulces, con toques a vainilla así como de caramelo y nuez.
Estas diferencias también forman parte de las distintas categorías existentes dentro del mundo del tequila, por lo que conocer los diferentes tipos de tequila ayuda a comprender mejor sus perfiles y estilos.
Forma de degustarlo
Mientras que el tequila blanco suele degustarse en compañía de diversos platillos del mar, postres ligeros y cócteles, el cristalino se ha convertido en un destilado ideal para disfrutarse de manera sola gracias a sus notas ligeras.
También puede combinarse con distintos alimentos siguiendo principios de maridaje que permiten resaltar sus aromas y sabores dentro de la experiencia gastronómica.
No cabe duda que el tequila no deja de sorprendernos gracias a su gran variedad de sabores, esencias, aromas y, en primera instancia, por sus diversos tipos y clasificaciones llenas de vida.
